La batalla de los hombres contra el tiempo es una guerra antigua. Los hombres han perseguido incansablemente los mitos que aseguraban la inmortalidad. La búsqueda de la Fuente de la Eterna Juventud llevó al español Juan Ponce de León a los confines del mundo conocido. Las mismas ansias conducen en la actualidad a los millones de personas que sufren la obsesión de ganar el pulso al tiempo buscando recetas infalibles en la sección de herbolario de los centros comerciales o acudiendo a la consulta de homeopatía. En la actualidad se exige con demasiada insistencia a la ciudadanía que sea eternamente joven.
España todavía es un bastión de la cultura mediterránea, donde la vorágine de la industrializada sociedad de la información y la comunicación puede convivir con modos de vida tradicionales en un entendimiento más o menos cordial. Esto permite que en zonas rurales aún exista una estrecha comunión con el paisaje y que en las ciudades pervivan fuertes lazos de solidaridad familiar, situaciones claramente residuales en un mundo cada vez más globalizado e individualista.
Este poso cultural milenario, sumado a los avances de la medicina, a disposición de toda la población, ha hecho posible que los centenarios en España hayan tenido un gran incremento desde la década de 1980, llegando en 2016 casi a los 14.500. En 2017 existen 248 españoles mayores de 105 años. “Generaciones” es un homenaje a este último grupo, los llamados “supercentenarios”, a su papel como importantes transmisores de cultura y experiencia, elementos esenciales para la construcción del futuro por sus descendientes.
En el catálogo de la exposición encontrarán a 26 personas, protagonistas de la historia de España durante el siglo XX, que asisten como privilegiados espectadores a la segunda década del siglo XXI. Retratados por Charles Ragsdale a lo largo de 2016 junto a sus descendientes más jóvenes, este proyecto intenta poner de relieve la importancia de estos hombres y mujeres como historia viva y referente para los españoles del mañana.
Los protagonistas de “Generaciones” tienen conocimiento de primera mano de lo bueno y lo malo que se puede esperar del ser humano, pues vivieron en primera persona los conflictos bélicos dentro y fuera de nuestras fronteras. Por su mirada ha pasado la revolución de los transportes, de las comunicaciones, el orto y ocaso de las grandes ideologías del siglo, la difusión de numerosos inventos e innovaciones técnicas en todos los campos (cremallera, ordenador, frigorífico, lavadora, televisor, transbordador espacial, tractor, bolígrafo, láser…), que hoy son cotidianos para nosotros.
Los factores que han confluido para determinar su longevidad son de distinta naturaleza, pero está claro que a su óptima genética hay que añadir una genuina filosofía de vida, el ejercicio moderado y una buena alimentación basada en productos de temporada, procedentes de un entorno cercano.
Quizás aquella Fuente de la Juventud, ya citada por Heródoto e imaginada por El Bosco en su Jardín de las Delicias, la misma que trajo de cabeza a los conquistadores españoles en América, no esté demasiado lejos.